Olga Grijalva Charcotrip

Atenas, una ciudad que confía

Atenas es una ciudad que no necesita presentación. Ya sea por el Acrópolis, por haber visto los Caballeros del Zodiaco o tal vez por lo que se dice de ella en las noticias ahora con la crisis; la cosa es que sabemos algo de ella. Tuvimos la oportunidad de estar ahí por cuatro días y de descubrirla mas allá del cliché.

Llegando al aeropuerto ya se empieza a sentir que estamos en un lugar nuevo, normal: todo esta en griego. Pero ¡cero pánico! Que casi todo esta traducido al ingles. Para llegar al centro de la ciudad se puede tomar el metro, el cual esta bien indicado. Compramos los boletos con un poco de dificultad ya que no encontrábamos como pasar el idioma de la máquina dispensadora de griego a inglés. Una vez que logramos vencer ese paso nos subimos al tren y el viaje duro unos 30-40 minutos, las paradas se anuncian en griego y en ingles. Del mismo modo la escritura en griego siempre viene acompañada con su contra parte en letras latinas.

Una vez en el centro de Atenas, nos hospedamos en la zona conocida como Plaka. Esta zona es turística, hay que decirlo, pero es muy animada y estando ahí casi todos los puntos clave quedan a pie.

Es al empezar a caminar por sus calles y descubrir a su gente que nos damos cuenta que Atenas, a pesar de haber sido golpeada por las adversidades, es una ciudad que confía. Una muestra: llegamos a un restaurante, en donde comimos bastante rico. Al terminar nos dispusimos a pagar con nuestra tarjeta, estaba escrito en la puerta que la aceptaban, ya que no traíamos un cinco en efectivo. Al llegar la hora de pagar, sacamos el dinero de plástico y el dueño nos dice apenado que “se le descompuso la linea telefónica, no card, sorry”. Nosotros al preguntarle en donde podíamos sacar dinero, nos dice que “no se preocupen, vengan a pagar al día siguiente cuando vuelvan a comer”. Por supuesto estábamos con la boca abierta, se veía de manera obvia que eramos foráneos o sea que las probabilidades de simplemente no volver eran altas. Pero no solo volvimos para pagar la cuenta, también volvimos cada día para comer y/o cenar ya que además de amables tenían las tres B (bueno bonito y barato).

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¿Que es lo que no hay que perderse en Atenas?

– El Acrópolis: no hay que perdérselo, a pesar de que ha subido bastante el precio de la entrada. Como dato curioso en este monumento pudimos ver una infinidad de canes que acompañan a la gente en sus recorridos. No están entrenados ni nada, solo están ahí pero de alguien son que hasta tienen collar. Los llame “los perros guia turístico de Atenas”

Teatro de Dioniso, Templo de Zeus Olímpico, Cementerio de Cerámica, Agora: todos estos monumentos están incluidos en el boleto del Acrópolis por lo que no hay que perdérselos tampoco.

– El Museo Nacional de Arqueología es un complemento indispensable de lo que se ve en los sitios arqueológicos. Fue aquí donde descubrí la versión de sirenas griega: tienen piernas de ave en lugar de cola de pescado.

– El cambio de guardia frente al Parlamento: Se lleva a cabo cada hora frente a la Tumba del Soldado Desconocido. Los evzones (miembros de la Guardia Presidencial griega) llevan a cabo la ceremonia en total hay unos 6 soldados en la ceremonia. Se dice que los domingos a medio día la ceremonia es mas vistosa aun con cientos de evzones y una banda musical.

Atenas, una ciudad que confía.

Evzones

Cuando se descubre una ciudad no puede faltar la comida, así que aquí están algunas de las delicias culinarias que probamos:

– Ensalada griega: tomates, pepinos, pimiento verde, cebolla, aceitunas y queso feta aderezado con aceite de oliva.

– Tzatziki: yogur, pepino, ajo con aceite de oliva y un poco de menta. La receta puede sonar rara pero es una delicia.

– Musaca: carne molida con berenjenas todo cubierto de salsa bechamel. Parece una lasaña y es bastante pesado, pero muy rico.

– Souvlaki: brochetas de carne o de pollo.

Al ordenar, no duden en preguntar al camarero en que consiste el platillo; en caso de que no domine bien el ingles o el español de cualquier modo hará el esfuerzo por hacerse entender.

Otras cosas que nos llamaron la atención de Atenas son: la cantidad de gatos que deambulan por la ciudad, encontrarse a tantos curas ortodoxos con todo y su sotana caminando por la ciudad, ver mucho grafiti (tanto del feo como del bonito). También vimos la otra cara de la moneda: gran cantidad de locales comerciales vacíos (y encima rayoneados), casas y departamentos abandonados inclusive en la zona turística.

Pero a pesar de todo, con lo que hay que quedarse es con lo bueno que nos ofrece esta ciudad su historia, su gente, sus grandiosos monumentos. Y no tengan miedo de las manifestaciones, nosotros si llegamos a verlas, pero siempre pacificas.

Atenas, una ciudad que confía.

Manifestación

2017-07-17T09:14:44+00:00
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