Joana Saldón – Personas

Sentirse como Cocodrilo Dundee por unas horas

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Apenas 50 minutos separan el bullicio y el consumismo de Miami de un paraíso natural: El Parque Natural de los Everglades. Cambias de aire, de ambiente y de realidad. Y visitarlo debería ser parada obligada para todos los que pasan unos días en la ciudad de Florida. Un silencioso lugar en el que los cocodrilos campan sus anchas, sueltos, dueños del paisaje. Compartir con ellos “su” casa es una sensación extraña. Vegetación, animales en extinción y la curiosidad de los turistas que lo visitan y saben que allí no mandan ellos. “Volar” sobre el agua en un airboat es una experiencia en sí misma. Y si ya ves aligatores el día ha sido completo.

Durante años el parque de los Everglades ocupó gran parte del estado pero la civilización lo fue arrinconando y hoy es un parque al que se llega fácilmente desde la ciudad. Eso sí, no te confundas, sus dimensiones siguen siendo considerables, más de 6000 kilómetros cuadrados de humedales en los que viven especies tropicales de lo más variadas: cocodrilos, garzas, pelícanos, tortugas, gran diversidad de aves…

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Jose Luna, jefe de mantenimiento de Everglades Safari Park .

Allí, en este rincón para sentirse como Cocodrilo Dundee me encontré con él. El jefe de mantenimiento de Everglades Safari Park se llama José Luna, es cubano y lleva 10 años trabajando allí. Tiene la piel curtida por tantas horas bajo el sol en los humedales.

Antes fue Capitán de barco y recorrió medio mundo, vivió en Nueva York y otras ciudades, pero el destino quiso que llegara a Miami, que encontrara este trabajo y es tan feliz que ahora no piensa en cambiarlo. “Cobro bien” confiesa.

Cuando le contamos que somos españoles sonríe. Su familia también lo era. Su padre, de descendientes alemanes, nació, sin embargo, en Canarias y con 17 años se fue a Cuba.  A Jose le gusta España, tanto como la naturaleza y el aire puro que se respira en los Everglades. Dice que este lugar es especial. Miro a mi alrededor y pienso que de eso no hay duda. Aunque lo parezca esto no es un pantano. Es un río lento y con poca profundidad, pero río. El lugar perfecto para estos grandes reptiles.

Pero no hay que olvidar que esto no es un zoo ni un parque de atracciones. Aquí no hay rejas y el personal convive con los cocodrilos. Los descuidos pueden ser peligrosos. A él mismo le mordió un cocodrilo baby en la mano, y no es el único, a otros compañeros también les ha pasado.

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Cría de cocodrilo

A pesar de eso, Jose te cuenta con una sonrisa que los animales no son violentos por naturaleza, si no los molestas ni tocas, no hay que tener miedo. Pero os aseguro que verlos tan cerca y sobre todo tan libres, impresiona. Mucho respeto, el paso previo al miedo.

“Mira allí” nos dice, “una cría”. Damos unos pasos y la tenemos delante. Un poco más lejos nos señala a su madre. Es increíble lo sencillo que es para ellos localizar a los reptiles, con lo que nos cuesta verlos entre tanta vegetación a nosotros.

Volando sobre el agua

Hay varias formas de recorrer los Everglades pero nuestro amigo cubano nos recomienda subirnos en lo que ellos llaman “airboat”, un hidradeslizador que cruza los pantanos a toda velocidad. Le hacemos caso. Disfrutar del paisaje y de la vegetación volando sobre el agua es increíble. Aunque al principio el recorrido empieza suave, a medida que te vas adentrando en el parque, el piloto pisa el acelerador y la embarcación va cogiendo velocidad. Mucha. Solo la sensación de ir en el airboat golpeando el agua ya merece la pena el dinero que cuesta la entrada, 25 dólares.

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Everglades Safari Park

Puedes pasarte horas fotografiando aves y animales, practicar senderismo, alquilar una canoa… Yo me quedé con ganas de más, de descubrir sin prisa los secretos de este rincón que a Jose le han hecho poner el freno y dejar de dar vueltas por el mundo.

Si no fuera porque el reloj nos avisaba que nuestro avión salía en unas horas, nos habríamos quedado allí mucho tiempo más escuchándole: Los aligatores habitan en las aguas dulces  y los cocodrilos en las aguas saladas” explica,  “además la diferencia entre ellos también está en su boca; el aligator tiene la parte superior de la boca más grande que la inferior y por eso tiene una mordida mucho más potente mientras que el cocodrilo tiene una dentadura que encaja” cuantas cosas aprendemos a su lado.

Pocos pueden presumir como él de tener a cocodrilos y aligatores como compañeros de trabajo.

 

CONSEJOS PRÁCTICOS. La mejor época para visitar el parque es durante el temporada húmeda que va de noviembre a mayo.

Alquilamos un coche con Hertz para llegar hasta allí, hay excursiones organizadas, pero la libertad que te da llegar por tu cuenta e irte cuando quieras terminó de convencernos. Los tours cuestan unos 60 dólares por persona, el coche 40 euros.  El parque abre los 365 días del año y el atardecer es uno de los momentos estrella para recorrerlo eso sí, a esa hora, no olvides el repelente de mosquitos.

2017-07-17T09:14:40+00:00
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