Miryam Tejada – Hotel y Transporte

¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?

Hotel y Transporte Islandia

Admitámoslo abiertamente, no pasa nada, el alojamiento en Islandia es caro. Al igual que la comida o los imanes que compras en las tiendas de souvenirs para quedar bien con la suegra, la tía y demás familia. Pero no he descubierto América, es así y punto colorado. Antes de comenzar la andadura islandesa deberías ir con la lección aprendida. This is Iceland! ¿Vas a dejar de ir por esta “tontería”?

¡Una vez al año no hace daño!

Me abro en canal y te doy los truquillos –ahora no te emociones- para abaratar gastos de hospedaje y, porqué no, darte un caprichito. Toma nota que empezamos.

Saber hacer yoga para acomodarte en los asientos del coche

Todo hijo de vecino va a Islandia con la intención de ver auroras boreales. ¡Qué bonicas que son ellas! Así que, lo más probable es que alquiles un todoterreno o un utilitario –aquí también te dejarás un ojo de la cara- para escapar de la contaminación lumínica, perseguir a Aurora y fotografiarla.

Hotel y Transporte Islandia

Duerme donde quieras

Aprovecha que tienes en tu poder un coche y entre guardia y guardia, para verlas, echa cabezadas en sus “cómodos” asientos. De esta forma, evitas pagar una noche de hotel.

De peques siempre hemos querido vivir aventuras y jugar con la linterna a oscuras, ¿no? Tu momento ha llegado. Con esta fórmula matas dos pájaros de un tiro. Sé que no es la mejor opción, pero te advertí que practicar yoga te iría de maravilla.

Tortillas panameñas en el desayuno

La acampada libre está restringida en algunas zonas de Islandia

Economía colaborativa 2.0

Otra opción, para mí menos logística, es acampar a tu libre albedrío. Te llevas tu tienda de campaña, esa que al ponerla tardas 2 segundos y al recogerla 2 horas, y te instalas delante de la cascada Skógafoss o en la playa de arena negra de Vík. Tiene que ser alucinante despertar y ver el lago Jökulsárlón a tus pies. Aunque sí hace frío y llueve la cosa, creo que, se complica un pelín.

Por otro lado, el tema camping en Islandia está muy extendido. Tanto que los responsables del mismo se fían de que las personas que utilicen sus instalaciones paguen religiosamente. Espero que esta confianza que depositan los islandeses en los viajeros sea correspondida.

Eso sí, ambas opciones las veo engorrosas, pues el hecho de tener que facturar la tienda de campaña y demás cachivaches es un poco lioso. Y eso que el ambiente que se forma en un camping me encanta.

Albergue en Skógafoss

El relaciones públicas

Albergues hay en todas partes del mundo. Sus precios son baratos y las instalaciones poco tienen que envidiar a los hoteles de escasas estrellas. La diferencia reside en que tienes que compartir habitación con otras viajeras, y en ocasiones baño. A veces mola porque conectas con tus compañeras de cuarto y otras… mejor ni comentar.

Pero don’t worry porque tengo la solución, el kit del alberguista. Consiste en meter en un neceser: un antifaz, pues siempre hay alguna graciosa en encender la luz a altas horas de la madrugada, tapones para los ronquidos ajenos, candado para la mochila y el carnet del alberguista por si te lo piden. Y como opcional, pinzas para la nariz, ya que el olor que se forma en las habitaciones suele ser peliagudo.

La casa del terror o, ¿vintage?

Los gistheimil ¿Los qué? Bed and Breaskfast o, en cristiano, las casas de huéspedes de toda la vida. Son alojamientos que pertenecen a familias islandesas. Estas te acogen y ofrecen un trato cercano y un deyuno de campeonato. En esta estancia te ahorras la comida.

También es verdad que estas casas son peculiares. Al decantarte por los precios low cost hay sorpresas, y a veces lo barato sale caro. Algunos gistheimil parecen casas del terror o vintage, nuevo término que utilizamos a diestro y siniestro para determinar un objeto no identificado. Predominan los libros en una lengua inteligible, las figuras de porcelana, plumas estilográficas, relojes y un sinfín de trastos más.

El más divertido, el rural

En cuanto te pongas a buscar alojamientos en Islandia te aparecerá la opción de granjas. Vale que hay que abaratar y el hospedaje es caro, pero con granjas no me refiero a dormir entre ovejas y caballos. ¿Te imaginas? Son casas “preparadas” para ver como viven las islandesas en el medio rural. Un plan divertido para interactuar con la gente local y conocer sus tradiciones. No obstante, vigila los precios y procura reservar cuanto antes, pues el coste de la estancia puede llegar a ser similar al de un hotel.

La situación idílica 

De noche: “un prado con florecillas, el sonido del agua y una cabaña de madera. En el interior, una cena con productos locales y agradebles mantas para protegerte del frío (si también está Brad Pitt, mejor que mejor). Y como telón de fondo auroras boreales”. Sería la situación idílica por antonomasia en un país donde la naturaleza salvaje predomina.

Pues bien, recrear esta escena de película de domingo tarde cuesta lo suyo. Para una ocasión especial vale, pero para ser el pan de cada día lo veo complicado. Habla con el cerdito que te guarda el dinero y a ver que opina.

Hotel y Transporte Islandia

El nidito de amor

Tirar la casa por la ventana

No quiero alarmar al personal, así que he de decir que también hay hoteles económicos. Y las mochileras tontas no somos, nos rendimos ante un spa, un buen desayuno buffet y unas almohadas mulliditas. Así que, pasen y vean el palacete en el que me hospedé en Akureyri, al Norte de Islandia.

Detalles importantes a resaltar en los hoteles de Islandia: pagas dinero por la estancia, pero, prácticamente, todos tienen termas. ¡Gozada para el body!

 

 

2017-07-17T09:14:37+00:00
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