Sabela Montero – Experiencias

Los mil y un rincones de Omán

Experiencias Omán

Fue la casualidad la que hizo que me interesara por este destino. Después de descartar el viajar a Yemen por su situación política, tuve la curiosidad de saber qué había en ese país vecino, tan poco conocido. Y después de leer y ver algunas imágenes, lo tuve claro, ¡algún día viajaría al país de la mirra!

Mis expectativas eran altas. Había leído lo suficiente como para saber que me encontraría con un país amable y rico en patrimonio material e inmaterial. Sabía que sus castillos y fortalezas me contarían parte de su historia y que su naturaleza me iba a fascinar. Pero fue mejor aún.

Experiencias Omán

Ruinas de Tanuf

Desde el momento en que llegué a Omán me sentí cautivada. Eran las doce de la noche cuando me adentré en la ciudad de Mascate, la capital, conduciendo el coche que había alquilado. Desde ese instante, lo sabía, la sonrisa se dibujó en mi cara. ¡Cómo impedirlo! La primera mezquita que vi estaba iluminada de color azul, dándole un aspecto precioso… la segunda de color ámbar.

Descubriendo nuevas rutas

Llevaba planificada una ruta para nueve días completos en Omán en la que había incluido la visita a castillos y wadis con margen suficiente para paradas espontáneas. Me quise centrar en la parte norte en un recorrido de unos mil quilómetros que corresponde al itinerario clásico. Pero lo que no me imaginé es que fuera de ruta hubiese tantos lugares que visitar!

Omán esconde muchas joyas, tanto naturales como históricas, tan solo tienes que perderte un poco por sus carreteras para empezar a ver en las colinas pequeñas torres defensivas o pozas de agua cristalina.

Tortillas panameñas en el desayuno

Wadi Bani Khalikd

Llevada por mi curiosidad fui siguiendo caminos en los que descubrí pueblos en ruinas, abandonados hace más de trescientos años. En otras ocasiones seguí el curso de los ríos que, después de caprichosos meandros, me ofrecían paisajes que producían en mí una suerte de hechizo. La primera vez que vi unas pozas de agua cristalina que procedían de un gran desfiladero, fui rápidamente a mojarme los pies para refrescarme un poco. Cuál no sería mi sorpresa cuando advertí que el agua estaba ardiendo! Eran, naturalmente, aguas termales…

Cada día me acerqué a todo castillo o fuerte con el que me topé por el camino. En algunos no pude entrar, pero con tan solo una visión de su exterior me imaginé las batallas que debieron de ocurrir hace ya unos cuantos siglos.

En mis nueve días de viaje por esta zona, no dejé ni un solo día de descubrir nuevos rincones. Colinas con formas caprichosas, desfiladeros de quitar el hipo, cuevas con formaciones curiosas, torres en lugares que cuesta imaginar como fue su construcción, canales de agua, zocos, palacios, museos, playas, puertos, faros,… mil y un vericuetos para perderse por este extraordinario país.

Descubriendo la amabilidad y hospitalidad

¿Y qué opinan hombres musulmanes omanís de una mujer occidental que viaja en coche sola? En muchas ocasiones tuve que preguntar por lugares a las personas que me iba encontrando, en su mayoría hombres. Siempre me respondieron de forma amable y con una sonrisa invitándome, muchas veces, a un café omaní. Al descubrir que viajaba sola la actitud común fue de protección, con frases del tipo: que si necesitaba algo les avisase, que tuviese cuidado con el coche, que no condujera de noche,… y finalmente me daban la más calurosa bienvenida a su país.

Experiencias Omán

Descubrir cada paisaje fue una auténtica experiencia

Siempre recibí sonrisas, tanto de personas jóvenes como de los más mayores que me miraban con curiosidad. Algunos de ellos me pidieron que les sacase fotos y se ponían de pie en frente de mí, mirándome sin pestañear, y con un porte de mucha y transcendente seriedad.

Guardo en mi memoria y en mi corazón muchos momentos agradables compartidos con los omanís, pero en especial los vividos con Abdulah, Mubarak y Nizar. Personas que me ayudaron en mi viaje, que hicieron que me sintiese cómoda y con los que, sobre todo, reí muchísimo.

Quiero destacar la paciencia que demostraron ante todas mis preguntas, que fueron muchísimas. Les pregunté por su historia, por sus costumbres, por su religión, incluso por la convivencia del islam y la cerveza… También por sus sueños, por la política, por el futuro, por las mujeres.

Experiencias Omán

Vista de la ciudad de Sur

La conclusión de todas sus respuestas personales, es que Omán vive la religión de una forma muy tolerante. A pesar de ser un sistema teocrático, muchas de las normas del Sultanato están basadas en las leyes de Gran Bretaña, un país que siguen considerando amigo. Esto quiere decir que las mujeres y hombres pueden, teóricamente, decidir si usan el velo, si se cubren la cara o si usan o no túnica. Y digo que en teoría, porque en el caso de las mujeres tal decisión está supeditada al criterio de la familia. A pesar de eso, si una mujer se quiere casar con un hombre que no ha sido aprobado por la familia, puede hacerlo. Si no quiere usar velo, puede hacerlo y si se quiere desposar con un occidental no musulmán, puede hacerlo.

Es evidente que hay una gran diferencia de estas costumbres y hábitos entre la capital, Mascate, y los pequeños pueblos, como ocurre en todo el mundo. Siempre son más difíciles los cambios en entornos reducidos en donde todos se conocen y donde la tradición está más presente. Por suerte, muchos jóvenes tienen la oportunidad de estudiar en el extranjero con becas del Sultanato, así que las posibilidades de vivir nuevas experiencias y conocer otras culturas está garantizada.

Resumiendo…

En Omán podrás vivir experiencias entrañables con su gente y descubrir lugares de ensueño. Dependerá de ti si quieres tener un viaje tranquilo conociendo sus castillos, playas y zocos o si quieres vivir aventuras por sus cañones, desiertos y costa. ¡O, por qué no, hacer un poco de todo!

2017-07-17T09:14:37+00:00
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