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Un paseo por Mahón

Valencia en familia

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Por

Lorena G. Díaz

del blog

Bon Voyage

"Viajar como forma de vida y tener la suerte de contarlo" es su lema vital y profesional.

Un viaje a la Mallorca tranquila

Hay pueblos bonitos, y luego están los superlativos. En un coqueto rincón de la Serra de Tramuntana, en Mallorca, se encuentran dos de los segundos, dos enclaves únicos de belleza casi irreal. Hoy viajamos, dormimos y nos enamoramos en Valldemosa y Deià.

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Llegué a Valldemossa un templado viernes de febrero. Haciendo honor a la obra de Sand, ‘Un invierno en Mallorca’, yo también tenía mi reserva en Es Petit hotel con la intención de disfrutar de un relajado fin de semana de inviero en Mallorca, y más precisamente en “el lugar más hermoso del mundo”. Esto no lo digo yo, que también, sino que fue Frederic Chopin quien embaucado de la belleza casi mágica de Valldemossa, pronunció esa mítica frase. Junto a él, también pensaron así George Sand –que vivió junto al compositor– o Rubén Darío. Todos, al igual que yo, también cayeron rendidos a los encantos de este paisaje intimista, romántico y rural. Sus casas de piedra, sus chimeneas humeantes y sus calles adoquinadas hacen el resto. Estamos ante la perfecta estampa de postal y Es Petit hotel saca, cómo no, todo el provecho de ello. Este coqueto hotel de tan solo ocho habitaciones es un oasis de paz para el viajero que solo piensa en refugiarse y desconectar. Aquí hay de todo (TV, aire acondicionado, WiFi…), pero realmente se necesita muy poco para ser feliz. Además, cuenta con unas privilegiadas vistas a todo el valle, lo que garantiza que sus desayunos en la terraza –algo que también se puede hacer en febrero, doy fe-, sean un momento memorable y un recuerdo imborrable, como todo el destino.

Serra de Tramuntana

Desayuno con vistas en el hotel Es Petit

 
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De día, lo mejor que se puede hacer en Valldemossa es pasear, perderse y volverse a encontrar en algún encantador rincón. Este pueblo mallorquín imprime carácter y todo aquí rezuma historia. Copando casi todo el protagonismo de entre sus edificios encontramos la Cartuja de Valldemossa el más famoso de todos ellos. Al igual que las piezas más románticas de Chopin, su visita es inexcusable y está abierto de lunes a sábado. Pero también hay planes que hacer en domingo, ya que su mercadillo semanal es uno de los mejores de la zona y reúne todos los domingos por la mañana a turistas y locales en busca de productos gourmet, frutas, verduras o objetos de piel. Y como estamos en Mallorca, nada mejor que llevarse a casa una buena sobrasada o un camaiot (típico embutido mallorquín) y una esponjosa coca de patata, el dulce más famoso de Valldemossa, que generalmente se toma con un buen chocolate caliente. Las mejores cocas de patata las encuentras en Ca’n Molinas que, fundada en el año 1920, es una de las pastelerías más antiguas de la localidad.

Serra de tramuntana

Mercadillo semanal de Valldemossa

El aperitivo, en Deià

Además de Valldemossa, Deià también forma parte de ese privilegiado grupo de rincones maravillosos de la isla. Una vez más, la otra Mallorca es posible. Diez kilómetros en forma de serpenteante carretera separan los que para mí son los dos pueblos más bonitos de la isla. Así que dejando atrás Valldemossa, llegamos ahora hasta Deià a través de una de esas carreteras de curvas infinitas que transcurren a la vertiginosa vera del mar.  También Deià fue fuente de inspiración de artistas, en este caso del escritor británico Robert Graves, que escribió aquí su novela más famosa, ‘Yo, Claudio’.

Serra de Tramuntana

Edificios históricos típicos de la Serra de Tramuntana

Lo mejor que pasa en Deià es que nunca pasa nada. Aquí todo es tranquilo, fluido y fiel al estilo propio y fiel, sobre todo, a la buena vida. El placer aquí reside en pasear y admirar los históricos edificios color miel con las características contraventanas verdes, tan típicas de toda la Tramuntana. Puede que sea su espíritu bohemio lo que años atrás atrajo a pintores y artistas en busca de inspiración. Y tal vez fuera su luz o su espíritu libre lo que hizo que algunos de ellos, como William Walder, permanecieran aquí para siempre. Este jardín con vistas al Mediterráneo es un lugar donde refugiarse, descansar y desconectar, y también, donde tomar el vermú. El mejor lugar donde hacerlo es en Sa Font Fresca, donde sus sencillas tapas vienen acompañadas por las espectaculares vistas con las que cuenta su terraza, templada en la mañana y soleada por la tarde. Y así, dejar que pasen las horas, no sin antes echar un vistazo a uno de los hoteles más bonitos de la isla, La Residencia, una especie de oasis enclavado casi en mitad del pueblo. Este hotel es el colmo del lujo y sus privilegiados huéspedes lo elijen por su privacidad y oferta complementaria: paseos en barco, partidos de tenis… Abierta a todo el mundo, merece y mucho la pena dejarse caer por Sa Tafona, la aclamada galería de arte del hotel, que alberga una gran variedad de exposiciones y conciertos durante todo el año.

Cena en Palma de Mallorca

De vuelta a la realidad, existe un rincón en Palma, la capital, que al igual que sucede con los buenos vinos, también mejora con los años. Es sábado por la noche y tengo una mesa reservada en Beewi, un moderno local sin pretensiones donde las cañas se tiran bien, las tapas están en su punto y, pasada la hora bruja, se pueden beber buenas copas rodeada de gente guapa de Palma. Lo mejor es comenzar la noche con un rico cóctel, aquí el ‘campari con soda’ lo bordan, y continuarla con alguna de sus características tapas, como su variedad de ‘mini hamburguesas’ o el crujiente ‘gambón rebozado’. La música suele estar bastante alta, algo que anima sin duda a comenzar de la forma más animada posible las interminables noches de la capital mallorquina.

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¿Cómo llegar?

Desde Barcelona, la aerolínea Air Europa cuenta con numerosos vuelos diarios a Mallorca. El precio i/v en temporada baja ronda los 60€. Una vez en el aeropuerto, lo mejor es alquilar un coche para moverse por la isla. El pueblo de Valldemossa está situado a una media hora de Palma; aproximadamente 24 kilómetros que se recorren por la carretera Ma-1110.

¿Cómo canjeó sus 50.000 puntos Membership Rewards?

  • Vuelo 19.598 puntos Membership Rewards
  • Hotel 20.800 puntos Membership Rewards
  • Restaurante 7.790 puntos Membership Rewards

Datos de interés para el viajero frecuente

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