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Viajar por carretera: 10 consejos básicos

Jose Ángel-bio

Por

José Ángel Franco

del blog

Krrteando

"Dos viajeros incansables que no conciben el mundo sin agarrar su mochila y salir a descubrir lo que hay más allá"

Nantes, la ciudad del futuro

Siempre que viajo a Francia, me reafirmo más en la idea de que es un país que jamás decepciona. Su cultura, su gastronomía, su arquitectura y, sobre todo su historia, han marcado el rumbo mundial y el desarrollo de toda la sociedad occidental.

La ciudad que más conozco de Francia, y donde más he estado, ha sido la capital: París. Es simplemente un lugar que me tiene totalmente enamorado, y siempre que puedo disfruto al máximo paseando por debajo de su icónica Torre Eiffel.

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Este viaje quería ir a un lugar diferente, y opté por ir a la región de la Bretaña. Si soy sincero, no tenía muchas expectativas ya que pensé que iba a ser una ciudad más de Francia pero me equivoqué. Nantes es una urbe que me fascinó desde el primer momento.

Es la capital del departamento del Loira Atlántico y de la región de Países del Loira. Está totalmente volcada en su río Loira, el río más grande, caudaloso y de mayor dimensión de todo el país francés.  Es la ciudad con más gente, situada al oeste de Francia, superando casi las 900.000 personas.

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Un poco de historia

En el pasado, Nantes fue uno de los mayores puertos marítimos de Francia, siendo a su vez el lugar más importante para la distribución de las riquezas, materiales y alimentos que venían de las diferentes colonias que tenía el país francés repartidas por todo el mundo. Esta apertura al mundo, se ve plasmada en su cultura abierta y tolerante con todas las artes y con todas las procedencias.

Nantes estaba compuesta por varias islas, debido a los ríos que atraviesan su núcleo central, aunque ahora han desaparecido. Los ríos se llenaron de tierra para eliminar los cientos de puentes que había, para mejorar la salubridad de la zona y para que la ciudad se convirtiera en un lugar más cómodo y habitable.

La isla principal que hay en la actualidad es la conocida isla de Nantes, un lugar moderno y vanguardista donde se juntan las atracciones más conocidas de la ciudad, con los bares más de moda y los edificios de viviendas más demandados y más caros de toda la zona centro.

La ciudad de Nantes es una curiosa mezcla entre cultura clásica y un carácter vanguardista y bohemio que lo impregna todo. Podríamos decir que París es la ciudad clásica por antonomasia de Francia, y Nantes sería la más moderna. Esto es debido a que apuestan por una cultura y un desarrollo sin límites. La ciudad tiene un carácter muy abierto a todos los pensamientos mundiales, a la vez que la calidad de vida es de las mejores de todo el país por eso tiene una gran afluencia de gente de todos los lugares de Francia y de todo los países del mundo.

Castillo de los Duques de Bretaña

La visita la comencé en el Castillo de los Duques de Bretaña, el mejor lugar para conocer la ciudad ya que aquí nos cuenta toda la historia de esta urbe de una forma amena y entretenida. Hace poco tiempo que este lugar ha sido reformado y es todo un placer visitar todas las estancias donde aprenderemos todo lo que necesitamos saber sobre esta ciudad.

Nantes

Castillo de los Duques de Bretaña

Os recomiendo recorrer sus murallas y desde allí tendréis unas vistas privilegiadas de la ciudad y de la Torre Lu. Un edificio convertido en todo un icono y emblema de las conocidas galletas Lu y de la ciudad. En este lugar encontraremos un montón de bares y restaurantes, con un ambiente juvenil y rodeado de artistas y piezas de arte por todos los lados.

Enfrente del Castillo tenemos la Oficina de Turismo donde nos dirán todo lo necesario para conocer los sitios principales de esta ciudad. Fueron muy amables y sus indicaciones me vinieron estupendamente para planificar mi ruta. Lo mejor es recorrer la ciudad siguiendo una línea verde marcada en el suelo. Ya había visto algo muy similar en la ciudad de Cádiz, y me pareció una forma perfecta para conocer lo más importante sin perderme absolutamente nada.

Catedral de San Pablo y San Pedro

El siguiente lugar que visité, fue su gótica Catedral de San Pablo y San Pedro, simplemente es espectacular, muy poco conocida e infravalorada. Es una de las mejores que he visto en todos mis viajes por Francia. Es un lugar imprescindible y está a tan solo cinco minutos del Castillo de los Duques de Bretaña.

A muy poca distancia de la Catedral y del Castillo hay uno de los jardines más maravillosos, mejor cuidados y más originales que he visto nunca. Su variedad de plantas, su decoración con bancos de diferentes tamaños, grutas o infinidad de gnomos hacen de este lugar un sitio único e irrepetible. Solo tenéis que preguntar por los jardines de las plantas y se encuentra a muy poca distancia del museo de Bellas Artes.

Nantes

Vistas de Nantes desde el mirador

Siempre que voy a una ciudad, me gusta conocer sus miradores, y sin duda alguna el mejor lugar para poder ver todo Nantes es subir a la torre Bretaña. Allí hay un bar de lo más original decorado con una gran cigüeña y los asientos donde podréis descansar son sus propios huevos. Allí os podréis tomar un buen aperitivo, además de contemplar las vistas en 360 grados de la ciudad. Cuando estéis aquí os propongo un juego. Buscar en las terrazas y en las azoteas de la ciudad los huevos fritos que hay repartidos, no digo más.

Hotel Nantes Chateâu

Estaba un poco cansado y aproveché a ir al hotel.  Elegí el Okko Hotel Nantes Chateâu. Cuando hice el check in, me informaron que cada tarde invitaban a una copa de vino y a unos pinchos típicamente franceses a todos sus huéspedes. Me apetecía una ducha y picar algo por lo que fui al hotel. La habitación era de auténtico diseño y con todo lo necesario para descansar y relajarse.

Nantes

Hotel Nantes Chateâu

Del mismo modo fue todo un placer descansar y probar las raciones, pinchos o tapas, no sé cómo lo llamarán en francés, pero eran deliciosos. El vino blanco que me tomé de los valles del Loira era espectacular.

Una vez que pillé fuerzas con estos aperitivos típicamente franceses, fui a la isla de Nantes para ver el ambiente que se vivía un fin de semana por la noche. Las distancias no son muy grandes y como me gusta caminar para conocer mejores los lugares a los que voy, decidí prescindir del transporte público.

La isla de Nantes

La isla de Nantes es el claro ejemplo del alma de Nantes. Este lugar era un sitio lleno de naves, industrializado, lleno de humo y dedicado a los astilleros. Un cambio enorme por parte de las diferentes administraciones está convirtiendo este lugar en uno de los mejores sitios para poder pasear muy cerca del río Loira, disfrutar de muchos bares de todas las clases, obras de arte. Han dejado dos gigantescas grúas conocidas como titanes para que siempre nos recuerden el carácter industrial que tuvo esta zona. Muy cerca del río han colocado un gran número de esculturas circulares que se iluminan por la noche.

Al día siguiente fui de nuevo a la isla de Nantes para conocer su atracción más conocida a nivel mundial, “Las máquinas de la isla”. Allí me monté en un tiovivo espectacular que me llevó al fondo marino, corrí delante de un elefante mecánico de doce metros de altura y después me introduje en su interior, fue toda una experiencia.

Nantes

Las máquinas de la isla

Por ultimo me monté en una hormiga de metal y una araña que me subió hasta lo más alto casi pegando con el techo de la nave. Solo puedo decir que es espectacular, y es una de las atracciones más originales que he visto nunca. La mezcla de ingeniería mecánica con un diseño totalmente orgánico, hacen que estas atracciones jamás se me borren de la memoria.

Restaurante Gaston

Como broche de oro acabé mi visita a Nantes de la mejor forma que uno puede imaginar cuando visita Francia: comiendo. Elegí un restaurante muy cerca del Castillo de los Duques de Bretaña y que me cautivó desde el minuto uno por su decoración y buen gusto.

El nombre del restaurante es Gaston, y se sitúa en la esquina entre la calle Chateu y la calle Strasbourg. Comí carne de caza y foie a la plancha con un espléndido vino tinto de los valles del Loira. Simplemente recordarlo me hace salivar.

Nantes es una ciudad que me sorprendió, y sin ninguna duda volveré para adentrarme más en su cultura tan a pie de calle y que se puede respirar en cualquiera de sus esquinas.

¿Cómo canjeó sus 50.000 puntos Membership Rewards?

  • Hotel: 32.000 puntos Membership Rewards
  • Vuelos: 7.500 puntos Membership Rewards
  • Restaurante: 10.440 puntos Membership Rewards

Datos de interés para el viajero frecuente

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