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sète
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Por

Manuel Aguilar

del blog

3viajes

Manuel Aguilar es editor del blog 3viajes.com, donde aúna su pasión por viajar y contar historias desde hace 9 años.

Sète, el paraíso francés del marisco

Tras un aspecto portuario y por momentos industrial, pero también compuesto por calles llenas de vida, playas kilométricas y canales centenarios jalonados por embarcaciones deportivas, Sète esconde una ciudad fascinante y muy diferente a sus vecinas en el sur de Francia.

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Un poco de historia

Situada en la región del Languedoc-Rosellón, pasado Narbona y poco antes de Montpellier, lo cierto es que la fama de Sète apenas ha atravesado las fronteras galas, no sabemos si por pereza o para conservar una pureza y una tranquilidad que le sientan estupendamente. Su origen se remonta a 1666, cuando Luis XIV de Francia dictó que el Canal du Midi debía morir en las aguas del Mediterráneo a los pies del monte Saint-Clair y tras atravesar las mansas aguas de la laguna de Thau.

Sète

Laguna Thau

Ya no venía de unos pocos kilómetros más de canales, así que Sète fue creciendo poco a poco en torno a ellos y al monte, y, curiosamente, sus primeros habitantes fueron pescadores italianos que arribaron atraídos por la pesca y le dieron un toque latino que todavía impregna sus calles más estrechas y empinadas.

Sète es hoy día un puerto pesquero de primer orden, como atestiguan su gran lonja del pescado y los enormes atuneros que descansan en el Canal Royal tras regresar cada tarde de faenar. Traen del mar pescado azul y blanco, mientras que de la laguna de Thau provienen las ostras y los mejillones, principalmente; la cuestión es que tanto el mercado de la ciudad como sus restaurantes nos ofrecen una excelente selección de este producto fresco, convirtiendo Sète en un verdadero paraíso para aquellos que saben apreciar la gastronomía basada en el pescado y el marisco.

Si a esto le unimos la pasión -más bien veneración- que los franceses sienten por su cocina y sus vinos, no es de extrañar que podamos disfrutar de un excelente menú en cualquiera de los restaurantes de Sète, independientemente de la especialidad y del precio. Atención especial a las famosas tielles, unas sabrosas tortitas características de la región, rellenas de pulpo y otros condimentos que podemos acompañar con cualquiera de los excelentes caldos de la región de Languedoc-Rosellón.

Sète

Los canales de Sète

Ruta gastronómica por el sureste de Francia

Un lugar ideal para degustar la gastronomía autóctona es el mercado de la ciudad (Halles de Sète), donde encontraremos varios puestos que sirven comida hasta pasadas las dos de la tarde, y siempre atestados de clientela local como es tradición en Francia. Veremos circular unas fabulosas bandejas repletas de ostras, mejillones, gambas, almejas y bulots (caracoles) de mar, que podremos degustar in situ. Además, y como en cualquier mercado francés que se precie, dispondremos de una enorme selección de quesos, carnes y postres tanto regionales como provenientes de toda Francia, todos ellos presentados de una forma impecable. Y junto con el excelente mercado de Narbona que mencionábamos al principio podemos improvisar una ruta gastronómica por el sureste de Francia que nos deparará enormes satisfacciones.

Sète

La Gastronomía de Sète

Si visitamos Sète en los meses de verano no habremos de perdernos las Joutes que tienen lugar en sus canales, unos llamativos y multitudinarios duelos entre embarcaciones que se celebran desde los inicios de la ciudad. Rojos contra azules, vecinos de Sète contra los de la cercana Agde, solteros contra casados… Los bandos han cambiado a lo largo de los siglos, no así el ambiente competitivo y festivo.

Además, a pocos kilómetros de Sète podemos visitar parques acuáticos o un museo de dinosaurios al aire libre entre muchas otras actividades, así como las villas medievales de Beziers, Agde o Montagnac, todas ellas unidas por un mismo hilo conductor: el Canal du Midi, que también podremos recorrer paseando a pie o en embarcación.

Sète ciudad

Pero volvamos a Sète. A medida que nos alejamos del mar, sus calles se van estrechando y retorciendo, al tiempo que se van empinando en su reposar sobre las pendientes del imponente monte Saint-Clair, el cuál rodean en una curiosa distribución urbanística. Pasamos del Sète marítimo, dinámico e industrioso a uno mucho más reposado e íntimo, como el que encontraremos en las callejuelas del antiguo Quartier Haut. La ropa tendida y los plataneros de las pequeñas plazoletas distraerán nuestra mirada de unas casas estrechas de fachadas desgastadas, de colores pálidos y manchados, que ciertamente acusan el paso del tiempo. En este punto no nos hallaremos ante el arquetipo de ciudad soleada y glamourosa del sur de Francia que todos tenemos en mente, sino ante un escenario más latino, desvencijado e interesante a mi modo de ver; aún así, nos toparemos con galerías de arte, con tiendas y eventos culturales de cierta sofisticación que nos volverán a ubicar.

Sète

Puerto pesquero de Sète

Subiendo al monte Saint-Clair, si no nos importa ascender los más de 480 peldaños, accederemos a un espléndido mirador desde el que se divisa toda la ciudad, sus canales, la laguna Thau, al otro lado el puerto y el Mediterráneo: vale la pena el esfuerzo ya que el panorama nos mostrará de forma clarividente lo singular que es esta ciudad francesa y mediterránea. Después, volveremos a los canales y al puerto, siempre el puerto, y pasearemos de nuevo por entre sus barcos y restaurantes, viendo cómo se va apagando el cielo mientras olemos el aroma que proviene de tantas cocinas trabajando sin cesar para hacer honor a la pesca del día… Los comensales ya estarán en sus mesas, las conversaciones y el golpeteo de copas se animarán por momentos mientras reciben el anochecer sin prestarle mucha atención, al tiempo que nosotros nos uniremos a un ritual que podríamos repetir cada noche, cada noche.

10 Cosas que hacer en Sète

1- Probar una gastronomía que es clara protagonista, centrada en una gran variedad de pescados, mariscos y en elaboraciones autóctonas como las sorprendentes tielles.

2- Recorrer los hermosos canales, que podremos navegar en barco mientras aprendemos las grandes y pequeñas historias de Sète.

3- Pasear por entre las casas de los pescadores que miran a la laguna Thau ubicadas en el Pointe Courte, la mayoría muy humildes en apariencia pero bellamente conservadas.

4- Visitar el característico cementerio marino, que habla también del carácter y el alma de esta ciudad portuaria y en el que descansan personajes ilustres como Jean Vilar o Paul Valery, mientras que Georges Brassens llace en el otro cementerio, el de Le Py.

5- Desayunar o almorzar en el mercado de Sète, donde se puede degustar la gastronomía local y que es el verdadero punto neurálgico de la ciudad.

6- Acercarnos a lonja del pescado, si tenemos la oportunidad de ver llegar el pescado y su subasta

7- Dar un paseo en cualquier caso por el animado puerto marítimo.

8- Comprar billete para un recorrido en tren turístico al principio de nuestra visita, para hacernos con las principales zonas de Sète.

9- Ascender al monte Saint Clair para obtener unas vistas arrebatadoras de esta ciudad entroncada entre el lago Thau y el Mediterráneo.

10- Visitar alguna de las extensas playas de Sète -12 kms nada menos-, para bañarnos disfrutando de mucho espacio, o para hacer kite surf aprovechando el eterno viento mistral que sopla en la zona.

¿Cómo canjeó sus 50.000 puntos Membership Rewards?

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  • Gasolina: 8.000 puntos Membership Rewards
  • Cena: 10.000 puntos Membership Rewards

Datos de interés para el viajero frecuente

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